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¿Por qué conformarse con un solo destino cuando puedes tener un universo de experiencias? La verdadera magia de la Costa Blanca no reside en un único lugar, sino en la asombrosa facilidad con la que puedes viajar entre mundos completamente distintos. Explorar los pueblos alrededor de Altea es regalarse el lujo de la diversidad.

En menos de treinta minutos, puedes pasar de la brisa salada del mar al aire fresco de la montaña; del bullicio de un puerto pesquero a la quietud de un valle agrícola. Cada pueblo es un capítulo diferente en la historia de esta tierra. Descubrirás la herencia de los moriscos en sus calles laberínticas, la valentía de los caballeros cristianos en sus castillos y la sabiduría de los agricultores en sus bancales milenarios.

Este viaje te permitirá saborear la autenticidad en su forma más pura: el vino de una bodega familiar, el aceite de una almazara local, el arroz cocinado a fuego lento con recetas que son un tesoro. Salir de la ruta marcada es la única forma de encontrar los verdaderos tesoros.

Vista del casco antiguo de Altea, el punto de partida para explorar los pueblos alrededor de Altea

El Arte de la Exploración: Un Viaje por los Pueblos Alrededor de Altea

¿Por qué conformarse con un solo destino cuando puedes tener un universo de experiencias? La verdadera magia de la Costa Blanca no reside en un único lugar, sino en la asombrosa facilidad con la que puedes viajar entre mundos completamente distintos. Explorar los pueblos alrededor de Altea es regalarse el lujo de la diversidad.

En menos de treinta minutos, puedes pasar de la brisa salada del mar al aire fresco de la montaña; del bullicio de un puerto pesquero a la quietud de un valle agrícola. Cada pueblo es un capítulo diferente en la historia de esta tierra. Descubrirás la herencia de los moriscos en sus calles laberínticas, la valentía de los caballeros cristianos en sus castillos y la sabiduría de los agricultores en sus bancales milenarios.

Este viaje te permitirá saborear la autenticidad en su forma más pura: el vino de una bodega familiar, el aceite de una almazara local, el arroz cocinado a fuego lento con recetas que son un tesoro. Salir de la ruta marcada es la única forma de encontrar los verdaderos tesoros.

1. Guadalest: Donde los Castillos Tocan el Cielo Turquesa

Hay lugares que no parecen reales, y Guadalest es uno de ellos. Su llegada es un espectáculo: tras una carretera que serpentea entre montañas, el pueblo aparece suspendido en el aire, una fortaleza inverosímil aferrada a la roca. Para entrar, hay que cruzar un túnel excavado en la montaña, un portal que te transporta de inmediato a un mundo de leyendas.

Guadalest no se visita, se conquista con la mirada. Desde lo alto de su castillo, el mundo se rinde a tus pies. El valle, salpicado de bosques de pinos y nísperos, se extiende hasta un embalse de un color esmeralda tan intenso que duele a los ojos. Es un lugar que te hace sentir pequeño y, a la vez, dueño de todo.

Qué ver y hacer en Guadalest:

  • El Castillo de San José: La ascensión a esta fortaleza del siglo XI es una obligación moral y estética. Cada paso te acerca a una de las vistas más impresionantes de España.
  • La Casa Orduña: Atraviesa esta casa noble del siglo XVII para entender la vida de sus antiguos gobernadores y acceder a la parte más alta de la muralla.
  • El Campanario Exento: Fotografía el icónico campanario blanco, erigido sobre un pináculo de roca separado del castillo, una imagen que desafía la lógica y el equilibrio.
  • Un Mundo en Miniatura: Déjate sorprender por sus museos únicos, como el de Miniaturas, donde el arte se esconde en lugares tan insospechados como el ojo de una aguja.

Consejo de experto: Llega con las primeras luces del día. Ver el sol ascender sobre el valle desde las murallas del castillo, antes de que lleguen las multitudes, es una experiencia casi mística que redefine el concepto de belleza.

El Castillo de Guadalest, uno de los pueblos alrededor de Altea más espectaculares.

2. Jalón (Xaló): El Alma de un Valle que Huele a Vino

Si Guadalest es un impacto visual, Jalón es una caricia para los sentidos. Al adentrarte en el Vall de Pop, el aire cambia; se impregna del aroma dulce de la uva Moscatel y de la tierra fértil. Jalón no tiene castillos imponentes ni vistas al mar, su tesoro es la vida misma, el pulso de un pueblo agrícola que ha convertido su vino en un arte.

Pasear por Jalón es sencillo y reconfortante. Su epicentro es una gran plaza dominada por una hermosa iglesia de cúpula azul, pero su verdadera alma se despliega los sábados por la mañana. Es entonces cuando el pueblo se transforma en un hervidero de actividad, un punto de encuentro para gentes de toda la comarca en su famoso rastro.

Qué ver y hacer en Jalón:

  • El Rastro de los Sábados: Más que un mercado de antigüedades, es un evento social. Un lugar perfecto para encontrar desde muebles vintage hasta miel local, mientras disfrutas de la música en vivo y el ambiente festivo.
  • Cata en sus Bodegas: Entra sin dudar en sus cooperativas y bodegas, como la famosa Bodegas Xaló. Deja que te cuenten la historia de la uva Moscatel y prueba su Mistela, un vino de licor dulce que es pura ambrosía.
  • Sabores de la Tierra: No te marches sin probar sus embutidos artesanales o sin sentarte en un bar local a disfrutar de la gastronomía de interior, honesta y llena de sabor.
  • El Paisaje en Flor: Si viajas en febrero, serás testigo de un milagro: el valle se cubre de un manto blanco y rosa con la floración de miles de almendros, un espectáculo de una belleza delicada e inolvidable.

Consejo de experto: Huye de lo obvio. Además de las grandes bodegas, busca pequeños productores locales. A menudo, una conversación con el dueño de una pequeña tienda de ultramarinos puede terminar en una cata improvisada del vino que él mismo elabora. Esa es la verdadera esencia de Jalón.

3. Benissa: El Refugio Medieval entre la Montaña y el Mar

Benissa es un pueblo de dualidades, un lugar que te ofrece lo mejor de dos mundos. Mientras su imponente iglesia domina un laberinto de calles medievales perfectamente conservadas, a solo unos kilómetros, su costa esconde algunas de las calas más vírgenes y hermosas de la región. Benissa es para el viajero que no quiere renunciar a nada.

Perderse por su centro histórico es como abrir un libro de historia. Cada escudo nobiliario en una fachada, cada reja de forja en una ventana, cada arco de piedra cuenta un relato de tiempos pasados. Es un pueblo para caminar despacio, para sentir el frescor de sus muros de piedra y para dejarse sorprender por la majestuosidad de su «Catedral de la Marina».

Qué ver y hacer en Benissa:

  • Viaje al Medievo: Sigue la ruta marcada por el casco antiguo y descubre joyas como la Lonja de Contratación del siglo XV o el renacentista Convento de los Padres Franciscanos.
  • La «Catedral de la Marina»: La Iglesia de la Puríssima Xiqueta no es una catedral oficialmente, pero su grandiosidad neogótica te hará entender por qué se ganó el apodo.
  • La Senda de las Calas: Recorre a pie el Paseo Ecológico, un sendero que bordea el mar conectando pequeñas calas de aguas turquesas como La Fustera, Advocat o Pinets. Es un espectáculo de pinos y acantilados.
  • Mercado de los Sábados: Sumérgete en el ambiente local en su mercado semanal, donde los productos de la huerta llenan de color la plaza del pueblo.

Consejo de experto: Realiza el plan «Mar y Montaña». Dedica la mañana a explorar la historia y la arquitectura del casco antiguo. Después, conduce hasta la costa y regálate un almuerzo a base de pescado fresco en un restaurante con vistas a la cala de Baladrar. Es la síntesis perfecta del espíritu de Benissa.

Vista de una playa espectacular en Benissa

4. Calpe: A la Sombra del Titán de Roca

El Peñón de Ifach no es una montaña, es una presencia. Este coloso de piedra de 332 metros que emerge del mar define el horizonte y el carácter de Calpe. Este vibrante pueblo marinero es el más cosmopolita y animado de nuestra lista, un lugar donde la energía de sus playas se fusiona con la tradición de su puerto pesquero.

Calpe es un destino de contrastes fascinantes. Puedes empezar el día sumergiéndote en la historia romana en unos baños junto al mar, continuar con la ascensión a un parque natural único y terminar cenando el mejor marisco fresco mientras observas el ir y venir de los barcos de pesca.

Qué ver y hacer en Calpe:

  • El Desafío del Peñón de Ifach: Si te sientes con fuerzas, la ascensión es una experiencia transformadora. La recompensa desde la cima es una panorámica de 360 grados que abarca desde la costa hasta las montañas más lejanas.
  • Los Baños de la Reina: Báñate junto a la historia en este yacimiento romano a pie de playa, antiguos viveros de pescado que hoy son piscinas naturales de lujo.
  • El Espectáculo de la Lonja: Acércate al puerto a media tarde y vive en directo la subasta de pescado. Es un ritual vibrante y ruidoso que te conecta con el alma marinera de Calpe.
  • Un Festín Marinero: La gastronomía aquí es un asunto serio. Elige un restaurante en el puerto y déjate aconsejar. El «arròs del senyoret» o una parrillada de pescado fresco son apuestas seguras.

Consejo de experto: Para una experiencia culinaria verdaderamente auténtica, pregunta por el «peix de calp». Es la marca de calidad que garantiza que el pescado que vas a comer ha sido capturado ese mismo día por la flota local.

5. Polop de la Marina: El Murmullo de 221 Fuentes

Hay pueblos que te calman el alma, y Polop es uno de ellos. Acurrucado en las faldas de la montaña, este pueblo es un oasis de tranquilidad cuya banda sonora es el murmullo constante del agua. Su famosa Fuente de los Caños, con sus 221 chorros de piedra, es más que un monumento; es el corazón que bombea vida y frescor a todo el pueblo.

Polop es un lugar para pasear, para admirar la pulcritud de sus calles y para sentir la inspiración que en su día cautivó al escritor Gabriel Miró. Su encanto reside en su sencillez y en la belleza de sus vistas, que se descubren al ascender a la colina donde una vez se alzó su castillo.

Qué ver y hacer en Polop:

  • La Fuente de los Caños: El epicentro social y espiritual del pueblo. Es casi un ritual probar el agua de sus chorros y admirar los escudos de las ciudades que dan nombre a sus fuentes.
  • El Mirador del Castillo: Sube por el sereno camino del Vía Crucis hasta la cima. Aunque del castillo solo quedan vestigios, el mirador que hoy ocupa su lugar ofrece una de las panorámicas más completas y hermosas de la región.
  • Tras las Huellas de Miró: Descubre los rincones que inspiraron al autor, cuya presencia todavía se siente en la atmósfera tranquila y poética del pueblo.
  • Calles con Encanto: Piérdete por su pequeño pero impecable casco antiguo, un ejemplo de urbanismo morisco adaptado a la colina.

Consejo de experto: La subida al mirador del castillo al atardecer es un espectáculo que no te puedes perder. Ver cómo el sol se oculta tras las montañas mientras las luces de la costa empiezan a parpadear es un momento de pura magia.

Vista lejana del pueblo de Polop. Uno de los pueblos alrededor de Altea populares.

6. Finestrat: El Pueblo Colgante que Abraza una Montaña Sagrada

Finestrat es pura audacia arquitectónica. Sus casas de colores vivos no están construidas sobre una colina, sino que parecen brotar de ella, colgadas de un peñasco de yeso a los pies de la montaña más emblemática de Alicante: el Puig Campana. Este pueblo tiene una energía especial, una mezcla de encanto rural y la poderosa presencia de la naturaleza.

Pasear por Finestrat es un ejercicio de subidas y bajadas por calles estrechísimas que a menudo terminan en un mirador inesperado. Su origen morisco es evidente en su trazado laberíntico, diseñado para sorprender y para proteger. A pesar de su carácter montañés, Finestrat guarda una sorpresa: una pequeña y preciosa cala junto al mar.

Qué ver y hacer en Finestrat:

  • Un Casco Histórico de Vértigo: Deja el coche y adéntrate a pie en su entramado de calles. La recompensa es descubrir un pueblo lleno de color y vida, con una autenticidad que enamora.
  • La Ermita y El Castell: Asciende al punto más alto, donde la Ermita del Santísimo Cristo del Remedio ofrece un remanso de paz. El parque que la rodea, antiguo emplazamiento del castillo, es el mejor balcón para contemplar el Puig Campana por un lado y el skyline de Benidorm por el otro.
  • La Llamada del Puig Campana: Si eres un senderista experimentado, la ascensión a esta montaña sagrada es un rito de paso. Es una ruta exigente, pero la sensación de conquistar su cima es incomparable.
  • La Cala de Finestrat: Descubre la faceta marítima del pueblo en esta playa familiar y tranquila, una alternativa perfecta a las multitudes de las playas vecinas.

Consejo de experto: No te limites a las calles principales. Busca las pequeñas escaleras y pasadizos que conectan las diferentes alturas del pueblo. A menudo, las mejores vistas y los rincones más fotogénicos se encuentran donde menos te lo esperas.

7. La Nucía: La Sorpresa Verde entre el Deporte y la Tradición

La Nucía es la gran sorpresa de esta lista. Famosa internacionalmente por su vanguardista «Ciudad del Deporte», muchos pasan por alto que, a pocos metros de sus modernas instalaciones, se esconde un casco antiguo lleno de encanto, miradores y una sorprendente cantidad de zonas verdes.

Este pueblo ha sabido encontrar un equilibrio admirable entre el progreso y el respeto por sus raíces. Es un lugar dinámico y lleno de vida, pero que invita a la calma en su centro histórico y en sus parajes naturales. La Nucía es la prueba de que modernidad y tradición pueden bailar en perfecta armonía.

Qué ver y hacer en La Nucía:

  • Un Casco Antiguo para Explorar: Descubre la Plaza Mayor, el antiguo lavadero del siglo XVIII y una red de miradores que ofrecen perspectivas únicas de Altea y la Sierra de Bèrnia.
  • El Oasis de la Font de la Favara: A las afueras del pueblo, este parque es un verdadero pulmón verde. El sonido de su cascada y la sombra de sus árboles centenarios lo convierten en el lugar perfecto para un descanso reparador.
  • El Mercadillo de los Domingos: Uno de los más grandes y variados de la Costa Blanca. Un lugar ideal para mezclarse con la gente local y encontrar productos de todo tipo.
  • Senderos por Descubrir: Desde el pueblo parten varias rutas sencillas, como la que sube al «Calvari», perfectas para un paseo matutino antes de explorar el resto de la zona.

Consejo de experto: Visita la Sede Universitaria en el casco antiguo. A menudo alberga exposiciones de arte gratuitas y de gran calidad. Es una forma fantástica de añadir una dosis de cultura a tu recorrido por este polifacético pueblo.

Tu Refugio para Convertir el Viaje en Experiencia

Recorrer los pueblos alrededor de Altea es coleccionar momentos, sabores y paisajes que se quedan grabados en la memoria. Es un viaje que te enriquece, que te conecta con la tierra y que te demuestra que la belleza más auténtica se encuentra a menudo a la vuelta de la esquina.

Pero para que esta exploración sea verdaderamente transformadora, necesitas un santuario al que regresar. Un lugar donde el silencio de la noche te permita procesar la belleza del día. Finca Bernia Experience no es solo un lugar donde alojarse; es el epílogo perfecto para cada una de tus aventuras.

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